Muchas veces actuamos por impulso.
Nos movemos por la rabia del que nos invade en ese momento o por las extrañas situaciones que nos toca vivir.
Nos movemos por la rabia del que nos invade en ese momento o por las extrañas situaciones que nos toca vivir.
No acostumbramos a meditar las palabras, que nos brotan de los labios, muchas veces incoherentes y, peor aún: inoportunas.
Nos preocupamos demasiado por el 'qué dirán' y a veces eso hace que dejemos de hacer lo que en realidad queremos. Hace que dejemos de ser nosotras mismas.
Deberíamos intentar ser cada día un poco mejor personas. Más empáticas; haciendo a las demás lo que nos gustaría que nos hicieran a nosotras.
¡Lo que no sabemos es que somos PERFECTAMENTE IMPERFECTAS!
No hay comentarios:
Publicar un comentario